VIDA POSITIVA

Luces direccionales, metáfora aplicada a la vida cotidiana.

Luces direccionales, metáfora aplicada a la vida cotidiana.

Hace un par de meses, gracias a una lista extensa de malas palabras que un ¨educado caballero¨  compartió conmigo en la entrada de un supermercado, me enteré que una de las luces direccionales de mi auto no funcionaba, la seguridad que hasta ese instante llevaba  al volante se esfumó, cada vez que tenía que hacer un giro me embestía una taquicardia mental y me urgía llegar a mi destino final.

Antes de saber que la luz no funcionaba conducía muy segura, giraba con toda la tranquilidad que podía sentir  asumiendo que los conductores que venían de frente habían sido advertidos  por ¨mi luz¨  Imagino todo lo que otros conductores habrán pensado de mi al verme girar sin  dar aviso, muy probable exclamaban la típica frase ¨tenía que ser una mujer¨, mientras yo conducía ajena a mi verdad.

Tan pronto supe que tenía un problema todo cambió, de camino a mi casa me tomaba más tiempo para dar un giro, tenia temor de ocasionar un accidente. Esta situación me llevó a hacer un símil con la vida; con frecuencia caminamos creyendo que todo está bien, que vamos por buen camino, que hacemos lo correcto, pero de repente algo o alguien se convierten en ese ¨educado caballero¨ que nos muestra una luz dañada, nos enfrenta a la verdad.  Yo me descuidé y olvidé revisar las luces del auto, y lo mismo puede ocurrir en el matrimonio, en el trabajo, con el novio, la novia, no revisamos, no reparamos en ver si las cosas van yendo en buena dirección.

Descubrir la verdad muchas veces nos causa dolor, pesar y malestar, nos resulta incomodo enterarnos que las cosas no son, no están, no van como se creía;  por ejemplo, tú piensas en celebrar el día de los enamorados y cuando te acercas a proponer alguna actividad tu contraparte te sorprende a ti, pero de otra manera,  pidiéndote tiempo para pensar en la relación. (no viste a tiempo su luz direccional)

En el trabajo, en la universidad, con ese proyecto creímos que íbamos por buen camino, que todo estaba resuelto y que eso que esperábamos ya estaba llegando, pero no ocurrió así, estuvimos ciegos, las cosas no iban tan bien como se creía. ¿Qué sucedió? Que no nos fijamos en las luces direccionales, no nos percatamos de las señales de alerta. Nos descuidamos, no prestamos la atención necesaria.

Esa actitud extraña de tu pareja, de tu jefe, de tu amigo, indica que las cosas no van tan bien como tal vez piensas. Esas actitudes se convierten en las luces direccionales de ellos.

Ahora que estamos en el mes del amor, prestemos atención a la luces de nuestras relaciones, con esto no quiero ponerlos neuróticos, no quiero que vean fantasmas donde no los hay, lo que deseo es que evalúen con cierta regularidad como van las cosas, así como revisamos nuestros autos con frecuencia para asegurarnos que todo marcha bien, que el auto no nos dejará varados medio a medio de una avenida, así debemos revisar como van nuestras relaciones, darles el mantenimiento requerido para que sigan corriendo de la mejor manera posible.

Desde hoy, ¡por favor!, verifiquemos todas las luces y señales a nuestro alrededor, esta será la mejor manera que nos evitará  recibir sorpresas desagradables, al menos en menor medida.

¡No importa que tan nuevo sea el foco de esa luz….revísalo!

1 comentario

1 comentario

  1. El desvan de vicensi

    6 febrero, 2018 at 7:18 pm

    Desde hoy verificare todas las luces. Un beso

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